RDMD & Co.
Procesos

Cómo saber qué procesos de tu empresa deberías automatizar primero

Editorial RDMD21 de mayo, 20266 min de lectura
Carpetas de cuero en hilera con una pluma, orden y prioridad

La pregunta no es si deberías automatizar. Es qué automatizar primero. Y la mayoría empieza por lo equivocado.

Cuando un negocio decide automatizar, casi siempre empieza por lo más visible o lo más molesto. Suena lógico, pero rara vez es lo más rentable. La primera automatización debería pagar las siguientes, y para eso hay que elegirla con criterio, no por intuición.

En este artículo te damos el método que usamos para decidir por dónde empezar. Es el mismo que aplicamos en el diagnóstico de cada proyecto.

Primero, lista los procesos, no las tareas

Una tarea es copiar un dato de un correo a una hoja. Un proceso es todo lo que pasa desde que llega el pedido hasta que el cliente recibe su factura. Automatizar tareas sueltas da alivios pequeños. Automatizar un proceso completo cambia cómo opera el negocio.

Empieza escribiendo los procesos que repites cada semana. No hace falta un diagrama elegante. Una lista en una hoja basta: nombre del proceso, quién lo hace, cada cuánto, cuánto tiempo toma.

Califica cada proceso en tres ejes

Con la lista lista, califica cada proceso del 1 al 5 en tres dimensiones. La suma te da una prioridad objetiva, no una corazonada.

  • Frecuencia: qué tan seguido ocurre. Un proceso diario pesa más que uno mensual.
  • Tiempo: cuántas horas consume al mes entre todas las veces que se hace.
  • Error: qué tan caro sale cuando algo se hace mal. Un error en facturación cuesta más que uno en un reporte interno.

El proceso con el puntaje más alto suele ser el mejor candidato. No el más urgente en tu cabeza, sino el que más tiempo y riesgo concentra.

Descarta lo que cambia todo el tiempo

Hay procesos que parecen ideales para automatizar pero cambian de reglas cada mes. Automatizar algo inestable es construir sobre arena: lo armas, cambia el criterio, y hay que rehacerlo. Esos procesos primero se estabilizan, después se automatizan.

La señal de alerta es simple. Si nadie en el equipo puede explicarte las reglas exactas del proceso sin decir depende, todavía no está listo para automatizar.

Caso real

Una agencia de marketing tenía dos candidatos: la reportería mensual de sus 12 cuentas y la asignación de tareas internas. La asignación cambiaba de criterio cada semana según la carga del equipo. La reportería seguía siempre los mismos pasos. Empezamos por la reportería. Resultado: 36 horas al mes liberadas, y con ese tiempo recuperado, el equipo por fin pudo estabilizar el proceso de asignación para automatizarlo después.

Empieza por algo que se pueda medir

La primera automatización tiene una función extra: convencer al resto del equipo de que esto funciona. Por eso conviene que sea algo cuyo resultado se vea en números claros. Horas ahorradas, errores evitados, tiempo de respuesta reducido. Cuando el impacto es visible, las siguientes automatizaciones dejan de ser una discusión.

36 hrs/mes

fue lo que liberó la primera automatización bien elegida en una sola agencia

El orden correcto, en resumen

Lista procesos completos, no tareas. Califícalos por frecuencia, tiempo y costo del error. Descarta los que todavía cambian de reglas. Y empieza por uno cuyo resultado se pueda medir, para que la primera victoria financie las siguientes.

Si quieres que hagamos este diagnóstico contigo, es exactamente con lo que arranca cada proyecto. Sin costo, y si tu caso no es para nosotros, te lo decimos.

¿Quieres aplicar esto en tu empresa?

Agenda un diagnóstico de 30 minutos. Sin costo. Si tu caso no es para nosotros, te lo decimos.